35 años

extendiendo el Reino de Dios en el Paraguay y las naciones

Una semilla sembrada en tierra fértil, con seguridad dará buenos frutos.

Una semilla que recibe el cuidado del sembrador, crecerá con raíces fuertes en la tierra que la vio nacer.

Podemos decir con seguridad que, con el correr de los años esa semilla ha dado buenos frutos; que el sembrador acompañó cada etapa del crecimiento; que cada oración, cada súplica, cada rodilla doblada, cada lágrima o sudor dio el fruto deseado en su tiempo.
Hoy ya son 35 años desde aquel momento en que con fe y acción empezó a germinar la Iglesia Centro Familiar de Adoración.

Este año 2020 vivimos completamente diferente. Un año donde el mundo entero se puso en pausa.

Un año donde todos nos quedamos en casa sin contacto con amigos y hermanos.

Pero hoy podemos ver que el crecimiento del árbol que plantamos con amor, no para en ningún momento y bajo ninguna circunstancia.

La iglesia sigue activa hoy más que nunca.

La fundación Koeju, en medio de esta pandemia, sirvió más de 78.426 platos de comida.

Llegó con más de 26.146 platos por mes a hogares paraguayos.

El Centro de Estudios Bíblicos se activó con clases virtuales en las diferentes escuelas de formación ministerial.

Además seguimos impulsando el crecimiento espiritual de miles de personas por medio de pastores y líderes que llevan la palabra de Dios a cada hogar en el Paraguay.

Con la tecnología de nuestro lado, activamos el discipulado digital, compartiendo el amor de Dios en todo momento. Con las diferentes plataformas digitales y la voz de la 99.5 CFA Radio el mensaje de amor y salvación llega a todos los rincones de nuestro país.

En cada momento, en cada contacto y en todo tiempo nuestras oraciones no paran. Creemos en el crecimiento de la Iglesia de Jesucristo. Creemos en familias sanas fundamentadas en la palabra de Dios. Creemos en Paraguay, una nación cuyo Dios es Jehová

La Iglesia no es el templo, la iglesia somos todos los que día a día entregamos nuestras vidas al propósito de Dios en la tierra y vemos el fruto de nuestro esfuerzo en el crecimiento de aquella pequeña semilla.

Por eso nuestro compromiso con la transformación no para hasta ver a cada paraguayo recibir el mensaje de salvación. No para hasta ver familias sanas y fundamentadas en el amor de Jesús.

Testimonios de vida